domingo, 1 de mayo de 2016

Pep Lemon, 25 de marzo de 2016

© R.Domínguez - Pep Lemon


Des dels inicis vàrem pensar en un procés de producció col.laboratiu per aprofitar recursos, compartir experiència i coneixements. Els nostres socis són: Agroïlla, amadip.esment, Carbónicas La Paduana i Comercial Bordoy. 

1. Agafam llimones i taronges de Mallorca, aquelles que per la seva forma o tamany no arriben al mercat. Agroïlla s’encarrega de fer la selecció sense cap tipus de tractament post-collita. 

2. Les exprimim amb ajuda de persones amb discapacitat que tracten cada llimona amb tot el carinyo. A amadip.esment, comptam amb un equip estable d’unes 20 persones orgulloses de ser els vertaders creadors de la Pep Lemon! 

3. Utilitzam l’última embotelladora independent de les Illes, Carbónicas La Paduana, a Petra (Miracle! Existeix vida fora del turisme). 

4. Venem només a aquells llocs que entenen el projecte, que valoren un producte natural i que aposten pel que Pep Lemon representa. Comercial Bordoy s’encarrega d’arribar a tot Mallorca. Atenció, tenim envàs de vidre i a més, apostam pels formats retornables! 

5. I dedicam el 5% de la producció a la cultura! (que també necessita una empempta…).

Extraído de la web de Pep Lemon




domingo, 24 de abril de 2016

Sant Jordi, 27 de marzo de 2016



"(...) pero lo cierto es que, si la analizamos bien, la leyenda de Sant Jordi es bastante tétrica, de aquí que la mayoría de padres y profesores la dulcifiquen un poco. La historia cuenta la gran preocupación que vivía un pueblo catalán, Montblanc, durante la Edad Media. En las montañas de alrededor se había instalado un gran dragón que se comía las ovejas y las personas que encontraba a su paso. Para acabar con este problema, prosigue la leyenda, los vecinos del pueblo acordaron tomar una drástica y sorprendente decisión: cada día se elegiría al azar de entre todos los vecinos del pueblo a una persona que debía entregarse al dragón para satisfacer su apetito. El sistema funcionó hasta que la hija del rey fue la elegida, lo que generó una gran tristeza entre las gentes del lugar dado el gran aprecio que le tenían a la joven. Resignada, la princesa partió al encuentro con el dragón, pero, en el último momento, apareció el caballero Sant Jordi para enfrentarse con el monstruo, clavándole su lanza en el corazón. De la sangre del dragón nació un rosal y Sant Jordi le regaló la rosa más bonita a la princesa como muestra de su amor. Un final feliz para una historia un tanto cruel, sobre todo, si tenemos en cuenta que la versión original relata que el caballero dejó al dragón malherido, llevándolo aún vivo al pueblo para que los vecinos le perdieran el miedo y lo remataran entre todos en la plaza mayor."

Sant Jordi, una triste leyenda que encanta a los niños




domingo, 17 de abril de 2016

Cuando se haya ido, 17 de abril de 2016



El Homo Sapiens es sólo una de entre una multitud de especies y no es obvio que valga especialmente la pena preservarla. Tarde o temprano, se extinguirá. Cuando se haya ido, la Tierra se recuperará

Perros de paja. Reflexiones sobre los humanos y otros animales
John Gray




domingo, 27 de marzo de 2016

Las tres palabras más extrañas, 18 de marzo de 2016



Cuando pronuncio la palabra Futuro, 
la primera sílaba pertenece ya al pasado. 

Cuando pronuncio la palabra Silencio, 
lo destruyo. 

 Cuando pronuncio la palabra Nada, 
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Wislawa Szymborska




domingo, 6 de marzo de 2016

Como si no hubieran sido, 19 de agosto de 2013

No saben cuántos han sido. Ni siquiera saben si fueron. Ni si han dejado de ser. No están ni vivos ni muertos. Ni entre la vida y la muerte. Ni ayer ni mañana ni hoy. Podrían haber muerto. Podrían haber muerto mil. Dicen los titulares. Podrían haber muerto más. Dicen las ONG. 


© R.Domínguez - Como si no hubieran sido


Se hunden sus cuerpos como un diluvio en el agua
En el ácido mar que deshace sus huesos
Sin dejar rastro ni restos.
Como si nada sucediera.
Como si nunca hubieran sido.
Como si no fueran nadie.
Como si no.
Lluvia que acribilla la piel del océano
que no sangra y apenas se estremece.
Como si nada.
Como si nunca.
Como si nadie.
Como si no.
El mar los devora en silencio
Con su hambre sin dientes
Su lengua de buitre.
Su boca de cárcel.
Su tripa de cal.
Se los traga y no se sacia.
Se los bebe y tiene sed.
Los ahoga y ni se entera.
Como si apenas.
Como si casi.
Como quizás.
Como que no.
La tierra no los quiere y los echa al mar.
La barca no los quiere y los tira por la borda.
Las olas no los quieren y las algas los devoran.
Sus cuerpos se derraman en el agua
Como arena de un saco.
Como piedras.
Como llanto.
Como adiós.
Su carne se disuelve en la bañera
Crepita, hace espuma y burbujea
Con un ruido de lombrices
De huesos que se derriten
Como si fueran de sal.
Como si fueran de nada.
Como si el mar fuera lava.
Como si fuera alquitrán
Que se les pega a las piernas y a los brazos
Al estómago, al oxígeno y al ánimo
Como un traje de petróleo, sombra y plomo
Que sus músculos no pueden soportar.
Arañan con las uñas la espina del aire
como si agarrasen una cuerda invisible
Y dejan un reguero de sangre entre las nubes
Con el que las gaviotas enrojecen la tarde
Estiran los brazos al cielo
Como si el cielo les oyera.
Como si alguien.
Como si aún.
Como si Dios.
Pero hasta el cielo
Les ha dado la espalda
y no hay un alma a esta hora.
No hay un alma.
No quedan almas
Ni guardas costeras.
Sólo barcos piratas
Que les llevan en galeras.
Mecen las olas a los niños
en su cuna de agua,
en su tumba de sal,
en su nicho de mar,
Mientras sus madres se ahogan
Y se agarran a sus cuerpos que flotan
Como si fueran madera
Como si no fueran.
Como si viento.
Como si muerte.
Como si no.
Son sólo burbujas en la superficie
Espuma de jabón que desaparece
Bajo el voraz oleaje
Cadáveres que el mar escupe a veces
Sobre playas de turistas impasibles
O acaban descosidos contra un arrecife
Tal vez en las redes de los pescadores.
Son peces sin branquias que boquean
Que se beben Adriáticos de un trago
Y les cabe un océano en los pulmones
Como si nada.
Como si aire.
Como silencio.
Como si ruido.
Como si la marea la llevaran por dentro.
Hacen un túnel en el agua
Para llegar hasta el fondo.
Donde no hay luz.
Donde no hay pez.
Donde no hay nadie.
Donde no hay.
Aguacero de gotas negras
en una noche tan oscura
como los ojos de un buey.
Van hasta el fondo, yo lo sé,
y allí en el fondo se clavan
Como arterias
Como dientes
Como la sangre
Como la hiel
Como estandartes
De un ejército derrotado
Mecido por la corriente
Que les balancea incesante
Como espigas de un maizal.
Parece un maizal quemado.
Un negro maizal de cieno.
Maizal de carbón helado.
Un campo de nervios nerviosos
Un cementerio de clavos
en una negrura lunar.
Pero el blanco de sus ojos
da un halo de luz suficiente
para guiar a las sierpes
Que les devoran la carne
Y les dejan en los huesos
Como si fueran de leche
Como si fueran de sol
Como si de cera.
Como si de luna.
Como si de no.
No saben cuántos han sido.
Ni siquiera saben si fueron.
Ni si han dejado de ser.
No están ni vivos ni muertos.
Ni entre la vida y la muerte
Ni ayer ni mañana ni hoy.
Podrían haber muerto.
Podrían haber muerto.
Dicen en las noticias.
Podrían haber muerto mil.
Dicen los titulares.
Podrían haber muerto más.
Dicen las ONG.
Pero son tan negros estos negros
Tan oscuros son sus cuerpos
Que son como el fondo
Que son como el lodo
Que son como un pozo.
Que son como el cosmos
Que ni siquiera los ves.
Pero están ahí.
Porque en algún sitio han de estar.
Porque los vieron partir.
Porque hay quien los echa de menos.
Y han rescatado a algunos
Que han contado que eran muchos.
Dicen que novecientos.
Algunos otros que mil.
Puede que mil quinientos.
O quizá fuera un millón.
Quién sabe.
Tanto da.
Han dejado de contar.
Han perdido la cuenta.
Han cesado la búsqueda.
Ya sólo lo sabe el mar.
Ni siquiera su muerte es segura.
Tampoco entonces su vida.
Podrían haber muerto.
Podrían.
Pero también podrían no.
Como si nada hubiera sucedido.
Como si nunca hubieran sido.
Como si no fueran nadie.
Como si nada.
Como si nunca.
Como si nadie.
Como si no.
Pero sí.
Pero eran.
Pero mueren.
Pero fueron.
Pero son.
(Poema del libro El grito en el cielo de Javier Gallego Crudo, que se publicará próximamente. Dedicado a los migrantes y refugiados ahogados en las costas europeas, de Tarajal a Grecia, de Lampedusa a Turquía)